Los que ejercemos el periodismo tenemos cada día nuevas pruebas de que vivimos en un país que camina errático entre la inutilidad de muchos de sus dirigentes, un debate identitario estéril entre comunidades y una falta absoluta de visión de como hay que afrontar los grandes retos de futuro. Estas son las cartas desde Sildavia, un país que no está en los mapas, pero que es muy real.